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Tratamiento del trastorno del autismo

El autismo es un trastorno multifacético del desarrollo que se evidencia, generalmente, durante los primeros tres años de vida, y surge de una condición neurológica que altera el funcionamiento normal del cerebro. 

El trastorno del autismo se manifiesta a través de tres categorías principales de síntomas: dificultades de interacción social, dificultades de comunicación verbal y no verbal, y deficiencias significativas en áreas de interés y actividades.

Además, las personas con autismo pueden mostrar reacciones extremas a los estímulos sensoriales como el ruido, el tacto u otras entradas sensoriales. Es importante tener en cuenta que estos síntomas, a menudo, perduran en el tiempo.

Foto de Caleb Woods en Unsplash.

Causas del trastorno

El trastorno del espectro autista afecta a las personas de diversas formas y grados de gravedad.

Aproximadamente, entre 2 y 10 de cada 10.000 personas padecen algún tipo de autismo, y los hombres tienen cuatro veces más probabilidades de verse afectados que las mujeres.

La causa fundamental del autismo radica en anomalías en la estructura o función del cerebro. Los encefalogramas muestran variaciones en la forma y estructura del cerebro en niños autistas y no autistas.

Aunque no existe una causa única conocida para el autismo, se cree que una combinación de factores contribuye a su aparición.

Muchas familias tienen un patrón de autismo o discapacidades relacionadas, lo que sugiere una base genética.

Otras investigaciones profundizan en factores potenciales durante el embarazo o el parto, así como en influencias ambientales como infecciones virales, desequilibrios metabólicos y exposición a sustancias químicas.

Pruebas para las distintas hipótesis

Las pruebas señalan una conectividad alterada dentro del cerebro de personas con autismo, junto con la actividad patológica que se detectó en varias regiones del cerebro.​

Una hipótesis predominante postula que un aspecto importante del autismo implica problemas con la “teoría de la mente” (ToM).

El deterioro en la ToM significa una dificultad para captar el estado mental y la perspectiva de otra persona; un requisito previo crucial para desarrollar habilidades sociales normales. 

Estas habilidades se clasifican en ToM cognitiva, relacionada con la comprensión de creencias y perspectivas, y ToM afectiva, asociada a la comprensión de las emociones de otra persona.

Los estudios de imágenes revelan la participación de áreas cerebrales específicas, incluidas aquellas de la corteza prefrontal, en la ToM cognitiva, mientras que otras áreas como la amígdala y la corteza orbitofrontal están implicadas en la ToM afectiva.

Actualmente, no existe cura para el autismo. Sin embargo, la intervención temprana puede conducir a mejoras funcionales sustanciales en los niños autistas.

Varios enfoques de tratamiento han mostrado resultados positivos y el inicio temprano de estas intervenciones mejora su eficacia. Por el contrario, las opciones para tratar a adultos con autismo siguen siendo bastante limitadas.

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